Sentarse en las butacas gastadas de la filmoteca . Imaginarte en los inicios, cuando el cine era compañero de mujeres barbudas y un primer plano no era más que una cabeza parlante.Llenarte de dulce ingenuidad visual.
Me encanta Segundo Chomón.

El hotel eléctrico, 1905

En Vice con Alberto Arce.

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Solitarios de Vaga

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