Published at: 12:08 - dimecres agost 17 2011
La fase termina de un modo bastante abrupto, y si no ha habido concepción, el
individuo retorna a la fase sómer en unas pocas horas (nota: Otie Nim opina que esta
cuarta fase es el equivalente del ciclo menstrual) y el ciclo común comienza de nuevo.
Si el individuo era la parte femenina y ha habido embarazo la actividad hormonal
continúa, y durante el período de gestación, 8,4 meses, y el período de lactancia, de 6 a
8 meses, el individuo sigue siendo hembra. Los órganos sexuales masculinos
permanecen retráctiles (como en sómer), el tamaño de los pechos aumenta, y la pelvis se
amplía. Junto con el fin de la lactancia la hembra entra en sómer, y pasa a ser una vez
más un perfecto andrógino. No se establece ningún hábito fisiológico, y la madre de
varios niños puede ser el padre de otros.
Observaciones sociales. Superficiales hasta ahora. He estado poco tiempo en un mismo
sitio para poder presentar observaciones sociales coherentes.
Ursula K.Le Guin
La mano izquierda en la oscuridad, 1969
Cap 7. La cuestión del sexo
Published at: 12:08 - dimecres agost 17 2011

Published at: 01:08 - dimarts agost 16 2011
(…)
Considérese: No hay imposición sexual, no hay violaciones. Como en la mayoría de los
mamíferos no humanos el coito implica una invitación y un consentimiento mutuos; de
otro modo no es posible. La seducción es por supuesto posible, pero sólo con un
extraordinario sentido de la oportunidad.
Considérese: No hay división de la humanidad en dos partes: fuerte/débil;
protector/protegido; dominante/sumiso; sujeto de propiedad/objeto de propiedad;
activo/pasivo. En verdad toda esa tendencia al dualismo que empapa el pensamiento
humano se encuentra aminorada, o cambiada, en Invierno.
Lo que sigue ha de incluirse en mis directivas últimas: cuando uno se encuentra con un
guedeniano no puede comportarse, ni deberá hacerlo, como un ser bisexual normal: esto
es considerar al guedeniano hombre o mujer, y adoptar uno mismo el rol opuesto
correspondiente, de acuerdo con las propias expectativas acerca de la estructura o
interacciones posibles entre personas del mismo o de distinto sexo. Todas nuestras
formas de interacción socio-sexual son aquí desconocidas. No les es posible a los
guedenianos entrar en el juego. No se ven a si mismos como hombres o mujeres. Si, ni
siquiera alcanzamos a imaginarlo, y ya lo rechazamos como imposible. ¿Qué es lo
primero que preguntamos cuando nace un niño?
Sin embargo los guedenianos no son neutros. Son potenciales, o integrales. No habiendo
en mi idioma el equivalente del «pronombre humano» karhidi, y que se refiere en todos
los casos a las personas en sómer, diré «él» por las razones que nos llevan a emplear el
pronombre masculino refiriéndonos a un dios trascendente: es menos definido, menos
específico que el neutro o el femenino. Pero esta recurrencia del pronombre masculino
en mis pensamientos me hace olvidar continuamente que el karhíder con quien estoy no
es un hombre, sino un hombre-mujer.
Ursula K.Le Guin
La mano izquierda en la oscuridad, 1969
Cap 7. La cuestión del sexo